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Diario + Recuerdos = Mis Crisis Nerviosas

Para poder entender este blog, tienen que leer todo desde el principio. Se trata de una historia correlativa, la cual no van a entender si empizan desde la última entrada.
Las entradas que se titulan "Diario", siguen una línea aparte. Son opcionales a la biografía.
Espero que lo disfruten


DEDICADO A MI MEJOR AMIGA EN EL MUNDO MUNDIAL. Y A MI AMIGA LA DESAPARECIDA.

sábado, 3 de julio de 2010

Diaro; Volúmen de una miedosa (Cap II)


Yo siempre que entro en la clase, me agarro unos test para ir practicando durante la clase. Pero esta vez, como entré ACOMPAÑADA y, sobre todo, con un chico que ME ESTABA DANDO BOLA MÁS QUE PARA PEDIRME ALGO INDISPENSABLE, no los agarré, y me puse a pensar en qué iba a hacer a la salida. Decidí no quedarme a hacer los test, porque si no me equivocaba, iba a querer hablar conmigo.
Y no, no me equivoqué.
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.
Sí, me dan ganas de gritar. Creo que estoy haciendo un mundo de una pelotudez, pero bueno, no me importa.
Me esperó, salimos juntos… bueno, lo típico. Cuando estábamos en la entrada de la autoescuela nos paramos ahí para hablar unos minutos. Le confesé que soy argentina y… CHAN. ÉL TAMBIÉN.
Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.
Dejé de pensar en él como un “españolucho” (pido perdón si algún español está leyendo esto, pero yo con los hombres españoles, no me llevo). Ok. Era argentino. Digo, ES argentino. Mientras me hablaba, me empecé a fijar en otra cosa (sí, era así como cuando Homero Simpson se pone a pensar en otra cosa mientras le hablan, sólo que yo tengo la gran capacidad de hacer las dos cosas a la vez. También puedo ocultar mis emociones; justamente esto último lo descubrí ayer). El caso es que me empecé a preguntar, “¿este chico me está tirando la onda a full o me parece a mí?” yo creo que no me lo parecía, eh.
Después me preguntó por dónde vivía, para ir caminando juntos obviamente (no piensen mal, jeje). Coincidió que teníamos un trecho compartido, por lo que seguimos nuestra ruta, charlando alegremente.
Cuando llegó el momento de separarnos, se paró y seguimos hablando, bla, bla, bla. (Ya no había ninguna duda de que me estaba tirando la onda, mal, pero maaaaaaal).
Ahora sí que viene lo bueno.
Cuando nos despedimos…
Me saludó con dos besos.
Mierda una vez más.
Cabe aclarar que los dos besos en España equivalen al típico beso en Argentina, o sea, uno solo. Es lo mismo.
Yo ya cuando vi que tenía pensado hacerlo pensé “ay no, no por favor, esto no puede estar pasando”. Pero sí.
Y después mientras se alejaba se volvió para decirme un “encantado…”.
Mierda, por enésima vez.
Aquí fue cuando descubrí mis dotes para ocultar mis sentimientos. Porque yo en ningún momento me mostré nerviosa ni nada. Es más, en realidad no es que estaba nerviosa. Es que… no sé.
Obvio que el chico me hacía “tilín” pero… es que no me lo podía creer. Que se le va a hacer, estoy muy sola.
Seguí mi camino, pensando en… bueno, ya se imaginan. Repitiendo una y otra vez lo que acababa de pasar. Y empezó a llover.
Sí, así como en la típica serie-película romántica, cuando la chica o el chico tiene dudas o algo así. Y yo sin paraguas (también típico).
¿Por qué tengo dudas? Porque no sé a quién pertenece mi corazón. No sé si estoy preparada para algo así, ahora mismo. Tampoco lo conozco de nada al chico…
Vamos a poner los pros y las contras:
PROS
Es lindo O.O
Es simpático.
Me da bola.
Es argentino (quizá sea lo que más me convenció, o lo que me TERMINÓ de convencer)
Estudia
Le gusta que yo estudie O.o
CONTRAS
Según mis cuentas, y por lo que me dijo (que se vino a España en el 89 con cinco años), tiene 25. Un pelín grande para mi gusto, pero bueno, aparenta menos. Ahora dirán el versito ese de “la edad no importa”. A mí sí que me importa, carajo. No es lo mismo que una inocentona como yo salga con uno de 20-21 que con uno de 25…
Creo que le estoy dando demasiada cabida a este asunto, y a lo mejor sólo está jugando conmigo. Sí, soy muy, pero que muy desconfiada.
¿Otra contra? Mmmmmmm… mi viejo. O.o
(sí, ahora ya se hizo indispensable poner el ojón)
¿Alguna cosita más? Creo que no. Pero da para mucho que pensar, ¿no?
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUE ALGUIEN VENGA A SALVARME!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Diaro; Volúmen de una miedosa (Cap I)


Ayer me pasó algo muy raro. Pero mejor empecemos con anteayer.
Anteayer me encontré con el Hombre Feliz. Qué felicidad. Aunque suene sarcástico, lo digo en serio. Es que lo ves caminar, y ya te alegra el día.
¿Quién es el hombre feliz? Cuando vivía en la otra casa, era mi vecino. Ahora también lo sigue siendo, pero casi nunca coincidimos, lo cual es una pena, porque es un amor.
Justamente el otro día, me dijo cuántos años tiene. 40. Parece menos, siempre sonriente. Es tan amable… pero no es pegajoso. Porque ustedes ya saben que con mi “buen” humor, me dan asco los apodados “boludos/as alegres” (sobre todo /as).
¿Más datos sobre él? Para que se hagan una idea, y para LAS que leyeron mi novela, el personaje Beto está inspirado en él. No está demasiado bien plasmado, pero es un comienzo. Realmente es muy buena persona, siempre alegre… aunque la madre nos contó un día que ha sufrido mucho (sí, aún vive con la madre). Pobre.
Después, cuando llegué a casa (absolutamente feliz por haberlo visto, incluso lo vi 2 veces ese día, y la segunda me paró para hablar un rato) me enteré de la triste noticia de lo de mi querida abuela Maruca. Que en paz descanse. Vivió muchos años, así que estoy segura de que está contenta de haberse reencontrado con su hijo.
Creo que ya va siendo hora de que cambiemos de tema. Bueno, ¿qué es eso tan misterioso que me pasó ayer? Que conocí a alguien (en este momento pondría el emoticono ojón pero naaaaa).
Ayer llegué tarde a la clase de la mañana. Yo no soy de las que llegan tarde, soy de las que llegan bastante temprano, pero es que me parece una falta de respeto que la profesora llegue tan justa de tiempo, o incluso tarde, TODOS LOS DIAS, y ella como si nada. Así que ahora salgo más tarde de casa, y justo el día que llego con el tiempo justo, es el día que ya había empezado la clase (emoticón de la gota).
Bueno, a mí me importó una mierda, porque no me pueden decir nada. El caso es que le había llevado varias preguntas para hacerle, de estas bien largas y liosas, y tenía miedo de que ya se hubiera adentrado en el temario (uuuy, que miedo…). Pero al parecer no. Empecé a largarle las preguntas, y al final terminaron casi ovacionándome. Soy impresionante. Los de adelante echaban miradas hacia atrás para verme, y los de atrás se acercaban para verme mejor (típico). Pero como yo ya de eso estoy más que harta, me dio por el culo, y seguí con mi nueva actitud adoptada últimamente (la del estilo medio-emo, aunque no me sale muy natural).
Cuando terminó la clase, me quedé a hacer los test un rato, y después me fui, embarcada en mis nuevos gustos musicales de Arashi y Kanjani8 (un cague de risa, le levantan el ánimo a cualquiera, si conmigo pueden). Después a la tarde, ya llegué con más tiempo, porque me aburría en casa (qué larga la estoy haciendo, pero ahora viene lo mejor).
Yo estaba apoyada contra la pared, esperando que abrieran, cantando en silencio, y veo que se me acerca un chico, no sé de dónde, preguntándome si estaba cerrado. Claro que estaba cerrado, si no ya hubiera entrado. Después se me quedó mirando, como dudando. Fue muy gracioso. Como mi vida social es muy precaria, me decidí a sacarme los auriculares para seguir dirigiéndole la palabra, diciéndole banalidades tales como “siempre llega tarde”, etc.
Después no se me ocurrió nada más, y tenía pensado volverme a introducir en la música japonesa, pero me volvió a hablar, haciendo comentarios sobre las preguntas que había hecho por la mañana. Sí, él había sido uno de los que se me había quedado mirando, después me di cuenta. Lo que pasa es que era su primer día, y ni siquiera había memorizado su cara (no me había fijado bien, y la verdad me lo estaba perdiendo). Llegados a este punto, me puse a observarlo bien.
Ojos verdes claro. Morocho. ¿Morocho? Ay, no me acuerdo si era negro o marrón oscuro. Un poquito más alto que yo, no mucho. Le daba 20 o 21. Flaco. Cuerpo interesante. Jajajaja ¡¡¡como sonó eso!!!! Mientras él me hablaba, pensé que era muy simpático. En seguida llegó la profesora, subimos a la clase y…
SE SENTÓ AL LADO MÍO, ASÍ COMO SI NADA.
Tragué saliva y traté de mirar para otro lado, respirando, relajándome. JAMÁS se había sentado nadie a mi lado por gusto (hablando del sexo opuesto). Bueno, también hay que exceptuar a mi “ex” Campos. Pero eso es lo de menos ahora, porque a él había que tirarle varias indirectas. PERO AHORA ME LAS TIRABAN A MÍ.
Mierda.
Me siguió hablando amablemente hasta que empezó la clase. O sea, no me pude concentrar casi nada. En primer lugar, siempre había estado sola en la autoescuela. La silla en donde él se había ubicado, siempre había estado vacía, y del otro lado estaba la pared. O sea que ya estaba incómoda. Después, llegó un chico alto y se sentó delante de él, que se cambió para dejarlo ver. Más tarde, llegaron unas boluditas que ocuparon esos asientos también, pero como eran los únicos que quedaban… ACERCÓ SU SILLA A LA MÍA.
Mierda otra vez.
Estábamos prácticamente a 30 centímetros, una distancia que se me hacía MÁS que incómoda. Ahí quedó casi toda la clase, no sé ni cuándo se acomodó de nuevo (porque además había inclinado su cabeza a la mía, ay Dios).
Ahora que me doy cuenta, todo esto suena un poco raro. Y es que LO ES.
Si quieren saber más, sigan con el siguiente capítulo… (lo dividí porque es muy largo)
CONTINUARÁ

sábado, 19 de junio de 2010

La inocente historia de una inocente (Volúmen II)


Continuemos con la historia de la muchachita dolida. No. No se crean que la estoy pintando como a una víctima. Nada que ver.
En ese entonces, coincidió que se puso a entrenar muchísimo. ¿Coincidió o se refugió en eso? Quién sabe (ni ella lo sabe). El caso es que jamás borró a su antiguo amigo del msn. Tampoco borró sus fotos, aunque las enterró en lo más profundo de la memoria SD de 1Gb. Todo lo que le recordara a él, lo dejó bien bajo tierra, tanto en sus recuerdos como en lo material. Aunque no le fue nada fácil, créanme.
Quizás para desquitarse, quizás porque se sentía sola, quizás porque se veía despechada, volvió a llamar a su ex, el cual volvió a engañarla. Pero esa es otra historia, que no extenderé ni aquí ni ahora.
El tiempo fue pasando, y en abril 2009, le robaron la contraseña del msn a lo pobre chica. Pataleó, pidió ayuda, y hasta rompió un par de almohadas a golpes, pero no pudo recuperar sus contactos. Sin embargo, desenterró de la memoria aquella dirección de Hotmail que una tarde de verano de hacía más de un año le había dicho a su querido amigo que nunca se la cambiara, pasara lo que pasara. Ella no podía saber que le había hecho caso, ya que pensaba que todo lo que se habían dicho había sido una mierda mal cagada.
Así fue como en septiembre de 2009, tuvo por primera vez internet en su casa. ¿Y qué fue lo primero que hizo? Buscarlo. ¿Por qué? Porque en el fondo ella no le guardaba rencor. No. Por supuesto que no se había olvidado de lo que le había hecho, pero, como ya expliqué antes, ella en su interior SABÍA que iba a ocurrir. Era obvio.
La sorpresa la recibió al otro día cuando le devolvió el correo. Cuando lo leyó casi le da algo, a la pobre. Últimamente no había tenido ningún tipo de vida, y eso ya era demasiado. Incluso había entrado en una depresión demasiado grande, llegando incluso a contemplar el quitarse la vida (ya de inocente no le quedaba ni el recuerdo).
¿Quieren saber más? Pero ahora no quiero escribir más… escribir esto es bueno, pero a lo mejor la chica esta se está empezando a deprimir un poquito, así que voy a ir a consolarla, invitándola a navegar un ratito por la red. Espero que sepan comprenderme.
(CONTINUARÁ)

nota: esta historia no está basada en hechos reales. Cualquier similitud con la realidad, es pura coincidencia.

viernes, 18 de junio de 2010

La inocente historia de una inocente


Había una vez una niña inocente de 16, que iba al instituto de La Guía en un monte cercano al Culo del Mundo (localidad cercana a la Concha la Lora). Como todos los días de su vida, se aburría, y, como era adicta a internet, y no tenía ni computadora en casa, había de conformarse con usar la de su colegio, además de una que se encontraba en un Centro Cívico del barrio (lugar sagrado para esta chica).
Un buen día, se le dio por conectarse al chat de Yahoo (ahora extinto). Era un día de semana, bien temprano en la mañana, a eso de las 9 am. Esta chica no se acuerda bien si aquel día se había rateado de las clases o si simplemente había huelga en el colegio (cosa muy habitual). El caso es que buscaba a alguien con quien pasar el rato, y como no quería saber nada de gallegos, fue al la sala de Argentina. Casi no había nadie, sólo algunos noctámbulos y/o sonámbulos. También había vampiros, y otros bichos de la noche. Uno de ellos se dignó a dirigirle la palabra a esta solitaria e inocente niña. El chico le pidió el msn, y ella de muy buena onda, se lo dio.
Comenzaron a chatear cada tanto, y un día el chico (que era un provocador, aunque no llegaba al grado de pervertido sexual), le preguntó si tenía novio. Ella le dijo que no, y le devolvió la pregunta. Él le contestó, “sí vos”. Ella,, como era tan inocente y bien educada, se pensó que el muy tarado le había vuelto a preguntar la misma pregunta, y le escribió algo así como “ya te dije que no”; a lo que él le contestó, “no, vos sos mi novia”. Esa frase, esta niña se la guardaría para el resto de sus días, aunque en ese entonces, no podía saber que se las iba a acordar a lo largo de los años.
Después de un tiempo, empezaron a hablar más seguido. La chica ya había dejado de ser tan inocente, pues había pasado por toda clase de pruebas que la vida gallega le había deparado, y sólo tenía a este amigo para hablar. Se escapaba de clase para ir a conectarse, hacía LO IMPOSIBLE por conseguirlo. Más adelante, se enteró de que ese chico estaba planeando viajar a España. Sí, a España. Sólo que al otro lado del país, a unas pequeñas y aburridas islas llamadas “Las Baleares” (“tierra de rafanadal”).
Qué bonito, qué ilusión, se decía la chica. Ahora no tendremos que preocuparnos por el cambio de horario. Todo era más cómodo. Hasta podían hablar por teléfono. Era como vivir en una nube de ilusión y fantasía.
Un lindo día de primavera, tuvieron una conversación muy reveladora, que hablaba de cosas hasta ahora inauditas, tales como “conocerse”, “esperarse”, “viajar”, “tiempo”. La niña se lo creyó, y el chico se lo prometió, aunque ella en el fondo sabía que era una ilusión, un sueño que jamás se cumpliría. También le confesó que no quería que la “esperara”, por su propio bien, aunque él se lo prometió igual.
Pasó el tiempo, y aunque la chica terminó el colegio, y seguía sin internet, seguían en contacto mediante el celular, hablando siempre que podían. Ella se conectaba al wap, se mandaban sms, etc, etc…
Siguió pasando el tiempo, y ella empezó a sentir de que se estaba olvidando de ella. Un día, decidió conectarse sin avisar, y se llevó una sorpresa al encontrarse un “no sé qué te quiero no sé cuánto”. Ella le recriminó no habérselo dicho, le preguntó desde cuándo... todo entre lágrimas. La chica lloraba porque en el fondo lo sabía. Ella sabía que eso sucedería, pero lo que más la había lastimado, era el hecho de que no se lo había confesado.
Él le pidió que siguieran siendo amigos, y ella le escribió algo así como “si, pero ya no será igual después de esto…”. Las mentiras y traiciones habían formado parte de su vida, y quería terminar ya con todo. Se conectó un par de veces más, pero era demasiado doloroso hablar con él. Decidió no volver a hacerlo.
(CONTINUARÁ)

nota: esta historia no está basada en hechos reales. Cualquier similitud con la realidad, es pura coincidencia.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Después de más de un mes de sequía...


Podría empezar este episodio con insultos, pero creo que eso sería caer demasiado bajo. En este momento lo único que necesito es algo para destrozar, o algo para martillar. También me sirve un pedazo de papel para arrugarlo con furia. Por suerte encontré el papel frustrado de la quiniela, aunque era demasiado chiquito. Ahora si me disculpan, voy a apretar letras sin sentido hasta que se me restaure la respiración. Gracias por entenderlo.
Ajskdlfñalkwjerñaoikjuñizñxmcvnñlkszjfñalikjwerpñoituqapwoieur4o8ura4lñjkahñslkfjgñalskfjgñalksjfga`ñoiwrjutpoiwur4t89u4098uwqalñwrkjhgñalkfñlkgvansdf.,mnvasñfga´sofa`´wspra´`srgfàsgpa`r`gàsfogkajsfñglkajnsrgçawrpkgtçaqwrogtaççsrfgçasfpgkja
Creo que ya está.
No, no. No lo odio, ni nada de eso. Lo extraño es que me enfureció, pero creo que en el fondo no estoy tan molesta. Ayyyyy no sé por qué. No entiendo nada. Lo único que sé, es que le retiro la palabra hasta que me explique qué pasó. Aunque claro, si se la retiro, él ni siquiera sabe el por qué, o sea entraremos en un círculo vicioso. De nunca acabar. Estoy harta ya. Ni siquiera sé qué más escribir.
Saben lo que pienso? Que ni siquiera se merece que le esté dedicando mi tiempo, ya que él en este momento debe estar durmiendo tranquilamente, o a lo mejor está con su noviaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. Ay, perdón, se me fue la tecla.
Bueno, ya se acabó. Encima está el bebé llorando. Lo único que me queda es ponerme a comer chocolate, justo que ya había bajado dos quilos…
Acabo de leer esta mierda sin sentido, y la verdad, para vos que la lees, te compadezco. Perdona por escribir semejante pelotudez. No es digno de una escritora prestigiosa como yo.
Mejor ya lo dejo acá. Gracias por leerme…

miércoles, 17 de marzo de 2010

Diario. Volúmen melancólico



Esto lo escribí la semana pasada, y no lo había podido publicar por problemas de conexión...


a veces me pregunto… ¿realmente merezco la vida que estoy viviendo?
Puede resultar un poco estúpido, pero me lo pregunto a menudo. Probablemente cometí tantos errores en mi pasado que ahora el destino me lo está devolviendo cruelmente. No lo sé.
¿Qué es lo que hice? ¿Ser egoísta? Creo que no. Puedo fingir serlo, pero no lo soy. Se los aseguro.
¿Entonces qué es? Porque a mí no se me ocurre nada más…
Si hay algún adjetivo que me identifique, o una cualidad, es que tengo muchísimo aguante. Tanto, que para la mayoría de la gente normal resulta imposible. Seguramente por eso me excluyeron cuando estaba en la secu. No me creyeron que fuera capaz de soportar semejante carga, ya que para un ser humano ordinario (como la mayoría de esta gentuza que vive en este país repugnante) es completamente impensable.
¿Será una virtud, este “aguante” o un defecto? Me gustaría encontrar la respuesta a todos estos interrogantes. Me gustaría que alguien viniera a consolarme. Pero no. En realidad no lo quiero. No me gusta que la gente se compadezca de mí. No estoy acostumbrada. Y además, no lo necesito. ¿O sí? *suspiro*
Estas puntiagudas preguntas retóricas se quedaran ahí, como preguntas que se las lleva el viento, el tiempo. A nadie le importa más que a mí. Todos los días intento mantenerme ocupada para que esta voz tan preguntona no me moleste con sus interrogantes. ¿Y saben qué? Muchas veces lo consigo. Por eso tengo aguante, por eso soy fuerte.
Salvo ahora, que no tenía nada que hacer, y la nube negra volvió a mi cabeza, para atormentarme como en mis peores momentos.
Gracias por leerme, hasta la próxima.

jueves, 11 de marzo de 2010

2º BAC (PARTE II)


Sí, era muy jodido estar sola en todas las clases, en la cafetería, en el recreo, en los pasillos… Mi iPod llenaba el vacío poniendo parches mal pegados, lo cual me sanaba por momentos. O al menos cortaba la hemorragia.
Me dediqué a buscar gente por internet. Fue bastante divertido. Muy arriesgado, debo admitirlo, pero yo en esos momentos estaba ciega de rebeldía. Qué bonito…
Conocí a un uruguayo militar con el que salí en varias ocasiones. Para serles sincera, me dediqué a jugar con el bastante maliciosamente. No era mi intención, pero así lo fue. Íbamos en el auto de acá para allá, haciendo “esto” y “aquello”. Un buen día quiso llegar hasta el final, y yo lo saqué prácticamente cagando. Sí… tampoco era para tanto. Una cosa era pasar un buen rato, y otra muy diferente entregarle mi cuerpo a un completo desconocido.
El otro con el que salí, nos vimos una vez y después me dejó plantada. Por suerte, yo ya me lo esperaba, y no fui a la cita. En vez de eso, me fui a la casa de mi querida amiga Noelia, y la pasamos en grande aquella tarde.
Pero me adelanté un poco a los acontecimientos. Bueno, en realidad estoy contando todo de forma desordenada.
Los primeros meses (más precisamente el primer trimestre) fue el más jodido de todos. Me dedicaba a escaparme de clases, para ir a la biblioteca. ¿Nadie se daba cuenta? Sí, pero como las bibliotecarias me adoraban, no decían nada. Eran dos soles. Y no solo ellas. Tenía a mi queridísimo Agustín (el jefe de estudios) de mi lado. Si le decía que estaba enferma, él se lo creía, e incluso se preocupaba por mi salud. Pobre. Muy pocas veces me atreví a mentirle, porque le tenía mucho respeto. Un día me había quedado sin crédito en el celu y le pedí dinero para llamar, delante de toda la clase, para que reventaran. Me lo dio y hasta me regaló el vuelto. Pero esa vez era una emergencia, no me acuerdo qué había pasado en mi casa y necesitaba llamar sin falta. En fin, lo que le pidiera me lo daba. Hasta ayudarme en los exámenes :P.
Durante el segundo trimestre, mis compañeros se fueron acostumbrando a mi presencia, y pasaron de hablarme “sólo lo estrictamente necesario” a incluirme en algunas conversaciones, por ejemplo cuando nos quedábamos a comer. También me invitaban a jugar a las cartas durante los recreos en la mesa del profesor, y me fui haciendo amiga de nuevo de los de mi clase. Ayudó muchísimo que a Débora la trasladaran a la otra división, ya que había elegido otras materias (no voy a entrar en detalles sobre eso ahora).
Bueno, me la pasaba bastante bien, tengo que reconocerlo. Pero claro, a la hora de la verdad, siempre me excluían. Un par de veces me invitaron a salir al “botellón”. Pero no acepté. Primero de todo, a mí no me va eso. Y segundo (y lo más importante), mi querido progenitor no me dejaba salir de noche. Así que TOTALLY IMPOSSIBLE.
Próximamente: pascuas 2007. No se lo pierdan.
CONTINUARÁ